
Visitamos el museo de música étnica de Barranda
Colección Blanco Fadol
(5 de marzo de 2009)
El Gamelán es un conjunto instrumental indonesio tradicional utilizado en Bali y Java.
Los instrumentos que lo componen son metalófonos, xilófonos, tambores y gongs.
Su sonido inspiró la música de Debussy tras escucharlo en la Exposición Universal de París en 1889.
A las 8.15 llegó al Instituto el autocar que nos llevaría a Barranda a visitar el museo de música étnica. Unos pocos alumnos portaban paraguas y todos pensamos que no les servirían de mucho... No tardamos en envidiarles cuando, aún faltando una buena parte del trayecto, comenzamos a ver caer la lluvia sobre el parabrisas del autocar. Al llegar a nuestro destino, esa bonita pedanía caravaqueña del Noroeste de la Región, el autocar se detuvo cerca del museo ya que no podía llegar hasta la puerta del mismo. Así que tocaba andar una pequeña distancia que nos pareció bastante mayor, no solo por la lluvia sino también por el frío y el viento que hacía. A pesar de ello el viaje mereció la pena ya que este museo acoge una de las mayores colecciones de instrumentos de música étnica del mundo y el más importante de su género en Europa.
Este moderno museo se construyó sobre los restos de un antiguo molino harinero del siglo XIX. En cuanto al edificio, realizado por el arquitecto murciano Jesús Carballalse, es de destacar el auditorio y el escenario colgantes, así como la gran cadena de barco que se encuentra en la entrada del edificio por la que baja el agua de la lluvia procedente del tejado para producir sonidos.
Una vez que entramos al museo fuimos divididos en dos grupos, cada uno con un guía. En la entrada pudimos contemplar una selección de instrumentos tradicionales del folclore murciano así como la gran cadena de barco que baja desde el tejado. A pesar de la lluvía que estaba cayendo fuera, no observamos que el agua bajara por la misma. Es posible que no lloviera con la suficiente intensidad.
A continuación accedimos a la sala principal donde en sus vitrinas se clasificaban los instrumentos en cordófonos, aerófonos, membranófonos e idiófonos y por continentes, cada una de ellas con su pantalla interactiva para escuchar y ver, según selección, audiciones y videos de los instrumentos expuestos. En esta sala se encontraban las piezas más valiosas del museo, el Pinsa-yu-pá birmano, el Kentongan real del siglo XVIII, el gamelán, el imponente Gu chino cuyo sonido pudimos escuchar y el Kentong Kayu o Kulkul de Java, un totem con forma de mujer pariendo que suena percutiendo en su vientre a modo de gran caja china.
Seguidamente subimos a la primera planta por una escalera en cuya pared se exponía un enorme Alphorn suizo. En esta planta pudimos contemplar un Tam tam pagoda del siglo XIX y una agrupación de angklungs en las vitrinas situadas junto al auditorio colgante. También nos fueron mostrados los instrumentos de las vitrinas temáticas (instrumentos musicales funerarios, instrumentos de la esclavitud, de los mendigos del mundo, con huesos humanos, de diferentes religiones, de magia y brujería, los utilizados por los gitanos del mundo, instrumentos musicales para enamorar...)
La visita terminó en el auditorio donde se llevaron a cabo dos actividades:
Al salir del museo estaba nuevamente lloviendo y nuestros alumnos tenían que comerse sus almuerzos así que nos dirigimos a un bar próximo y lo "tomamos" literalmente. Los pocos clientes que allí se encontraban pronto vieron alterada su tranquilidad. Lo cierto es que, a pesar de que no se consumieron demasiados refrescos, el personal del establecimiento se mostró muy amable (muy diferente a aquella ocasión en la que entré en el Hard Rock de la Plaza de Colón en Madrid con 100 alumnos al sorprendernos una intensa lluvia tras visitar el museo de cera.... mejor olvidar).
Echamos en falta que nos mostraran el funcionamiento de las pantallas interactivas que no fueron encendidas durante la visita así como la observación detenida de los instrumentos que se encontraban en las vitrinas de la sala principal y que solo pudimos ver de paso porque había que seguir en todo momento a los guías del museo. Cuando les pedimos permiso para echar fotos con el fin de poder ilustrar este artículo, contestaron que solo se nos permitía fotografiar al grupo de alumnos y no directamente a los instrumentos, pero que las fotos de los instrumentos podríamos obtenerlas de la propia web del museo. Por este motivo algunas imágenes de la galería que se muestra a continuación proceden de dicha página.
Por último, quiero destacar la ejemplar actitud que mantuvieron los alumnos tanto dentro como fuera del museo.
C. Pedreño
Galería de fotos
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