CONCIERTO DE LA SOLIDARIDAD

 

 

an pasado ya diez años desde que celebrásemos nuestro primer Concierto de la Solidaridad, y es un buen momento para echar la vista atrás y hacer balance de una década que ha engrandecido nuestro orgullo, sobre todo cuando vemos las fotografías de los diez niños que, gracias a las aportaciones de todos, han podido ver su futuro, si no asegurado, sí un poco menos oscuro, de la mano de nuestros donativos a la organización “Ayuda en Acción”.

            Cuando por los pasillos del centro se habla del concierto, ya no hay caras de extrañeza, al contrario, todo el mundo sabe muy bien de qué se trata, porque hemos logrado integrarlo en la vida del instituto, no sólo en las programaciones, o como materia propia de los temas educativos transversales. Es, y ocurre así desde hace ya algunos años, una seña de identidad más de todos los que vivimos, estudiamos y trabajamos aquí, y ése es el verdadero triunfo, conseguir que la palabra solidaridad no sea un término impreciso y muy largo, sino algo que sale de nosotros, algo que respiramos, al igual que el aire, sin darnos cuenta pero sin poder dejar de hacerlo.

            Cambian los alumnos, cambian los profesores, pero la necesidad de mostrar la generosidad y la grandeza de nuestros corazones se mantiene año tras año, y la semilla que Luis Gil sembró entre nosotros sigue creciendo, no sólo cada mes de mayo, en esa última semana frenética en la que ensayamos y tratamos de tenerlo todo atado, sino todos los días y entre todos los departamentos, entre todos los cursos.

            No ha sido fácil, nunca lo es cuando se trata de encarar los problemas que azotan a nuestra sociedad, y ante los que mucha gente vuelve la espalda porque es más fácil mirar hacia otro lado. En estas diez ediciones nos hemos ocupado de temas tan complejos como la guerra, el hambre, los malos tratos, la discriminación, las vejaciones a los niños, el medio ambiente…, y para ello hemos realizado un sinnúmero de actividades, en muchos casos por iniciativa de los propios alumnos, que han aportado sus ideas y su empuje a la hora de vender llaveros, participar en el bocadillo solidario, organizar subastas y mercadillos, y hasta vender camisetas, nuestro producto estrella de cara a esta undécima edición.

            Este curso, conscientes del aumento de la violencia en todos los ámbitos sociales, hemos decidido dedicar el concierto a este tema tan espinoso pero que nos rodea en cada periódico, en cada telediario, en cada esquina. Por ello hemos elegido el lema: “¿VIOLENCIA…? NO TE PEGA NADA”, un mensaje directo que pretende ser un grito para que todos rechacemos cualquier manifestación violenta, por pequeña que nos pueda parecer.

            El concierto se ha convertido en la actividad estrella de una forma de vida, de un programa conjunto y global que, bajo el título de “SOLIDARIOS SIEMPRE”, nos ha llevado a participar en la convocatoria de La Caixa “Jóvenes con valores”, y nos ha permitido rebasar las fronteras regionales y darnos a conocer en diferentes puntos de España. Todos debemos estar agradecidos por ello, porque es obra de todos, porque exportamos lo mejor de nosotros mismos, nuestra buena voluntad y nuestras ganas de decirle al mundo que hay otros caminos para terminar con las desigualdades.

            Las palabras no son nada sin los actos, pero los actos necesitan las palabras para darse a conocer, y nuestro concierto es de vocabulario amplio:

  • GENEROSIDAD: porque nadie se niega a participar, a poner su granito de arena en el concierto y en todas las actividades que le preceden y le complementan.
  • COMPROMISO: porque no hace falta pedir la colaboración, cada inicio de curso hay muchas personas que ponen sus mentes a trabajar para que el concierto funcione.
  • CARIÑO: no sólo hacia los diez niños que apadrinamos, sino a la hora de arrimar el hombro.
  • VOLUNTAD: inquebrantable, hasta alumnos y profesores que ya no están en el centro se unen a nosotros para participar.
  • ENTREGA: para donar, para trabajar, para colaborar, para contribuir, para sugerir, para darse a los demás.
  • CONTINUIDAD: los niños que apadrinamos no saldrían adelante sin que nuestra ayuda haga crecer proyectos de futuro en sus lugares de origen.
  • EDUCACIÓN: a veces son los alumnos quienes inculcan sus valores solidarios a los profesores, eso es un motivo más que reafirma nuestra labor.
  • ESPERANZA: han pasado diez años y nadie se echa atrás, incluso fuera de las paredes de nuestro instituto.

Falta una: GRATITUD, que es lo que desde aquí enviamos a todos los participantes, a quienes cantan, bailan, actúan, leen poemas, interpretan su música, al personal administrativo que nos soporta, al Grupo de Teatro “Ares”, a los responsables de la revista “Mare Nostrum”. Y también a todas aquellas organizaciones externas al centro que siguen a nuestro lado, las Concejalías de Educación y Juventud del Ayuntamiento de Cartagena, la Asociación de Padres “Coral”, la Asociación de Vecinos de la Urbanización Mediterráneo.

En nombre de nuestros diez niños, GRACIAS, ellos ya se han ganado un rinconcito en los miles de corazones que hacen latir este concierto.

Texto: Antonio Parra Sanz

 

 

Cartel ganador del concurso Autora: Mariola Agüera (2º Bachillerato)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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