Mayra Montero nos deleitó con el son de su palabra
Por primera vez en las cuatro ediciones del Premio Mandarache de Jóvenes Lectores de Cartagena, uno de sus autores finalistas visitó nuestro centro. La cubana Mayra Montero, autora de la novela “Son de Almendra”, compartió una agradabilísima jornada con los casi ciento cincuenta alumnos inscritos en este premio de fomento de la lectura.
Desde el nacimiento del Premio Mandarache, los comités de lectura en nuestro instituto se han ido incrementando curso tras curso, demostrando así que nos gusta la lectura, que hemos aprendido a emocionarnos con las páginas de un libro, y que además estamos muy orgullosos de hacerlo. Así que la visita de Mayra Montero ha sido un premio más, una especie de reconocimiento a nuestra elevada participación, a nuestra implicación en una iniciativa que cada vez tiene más fuerza dentro y fuera de nuestra ciudad.
Sentados a su alrededor la escuchamos, y pudimos disfrutar de su capacidad de fabulación, de su pasado como periodista deportiva, cubriendo noticias de béisbol en Puerto Rico, de la inquietud y la curiosidad que la llevaron a investigar el asesinato del mafioso Umberto Anastasia en Nueva York, y la conexión que esa muerte tenía con el convulso mundo de La Habana de mediados del pasado siglo.
Tal vez porque La Habana y Cartagena se parecen más de lo que creemos, o tal vez por el carácter abierto de la autora, la jornada fue un auténtico espectáculo, y Mayra nos deleitó con sus historias, con sus viajes a los Estados Unidos, y con un destino caprichoso que la llevó a alojarse, sin que ella lo supiera, en el mismo hotel en el que se cometió el crimen de Anastasia. Con esos antecedentes se comprende que decidiera escribir su novela.
La Habana en blanco y negro. Videoilustración basada en la novela Son de Almendra de Mayra Montero. Realizada por Pedro Ortuño, consagrado artista y profesor de la Universidad de Murcia
Un libro puede cautivarnos por muchas razones, una historia nos puede atraer por sus misterios, o por la calidad de la escritura, pero si a eso le sumamos la generosidad de su autora, la curiosidad por acercarnos a sus páginas se multiplica por diez. Como se multiplicó también el interés de todos los profesores que se fueron incorporando a lo largo de la sesión.
Una jornada deliciosa que terminó con la satisfacción de Mayra Montero, que hasta nos regaló una muestra de la música puertorriqueña, y que le llevó a prometernos otra futura visita.